Álex Cadena

Colectivo de aficionados a la lectura y la escritura bajo la guía del maestro Aureliano Castillo Léon. Proyecto iniciado por el profesor Germán Luis Andrade Muñoz †.
Álex Cadena

Reflexión suscitada por la lectura del libro El clan del oso cavernario de Jean Auel por David Tena García, integrante del círculo de lectura La República Lectora
INVITACIÓN A LEER… Y A VER
EL MISTICISMO EN LA NOVELA “EL CLAN DEL OSO CAVERNARIO”.
AUEL, Jean M. El clan del oso cavernario.- Océano, 1980.
SINOPSIS:
Basándose en las últimas evidencias de la investigación científica y antropológica de su época nos presenta una muy interesante y amena reconstrucción de cómo pudo haber sido la vida del ser humano en la antigüedad prehistórica (35 000 a 25 000 A.C.). Acompañando a un clan de Neandertales que adoptan a una niña Cromagnón huérfana, recrea detalladamente una gran cantidad de facetas de su existencia cotidiana: desde las costumbres de caza y recolección, pasando por su vivienda, la fabricación de armas y utensilios diversos hasta su rudimentaria organización social, sexualidad, lenguaje por señas y gestos, así como su vida espiritual.
COMENTARIO
Como en toda novela, en ésta se mezclan una gran cantidad de información y datos reales fruto de la investigación antropológica de la época en que fue escrita (1980) con la prolífica imaginación de la autora. Podemos decir que los datos científicos en que se basa ya han sido ampliamente rebasados por las investigaciones actuales que disponen de una gama mucho más amplia de recursos tecnológicos. No obstante, desde mi punto de vista, son numerosos los filones de reflexión temática que nos ofrece: Geología, Antropología, Medicina y Herbolaria, Zoología, Sociología, Religión y Misticismo y muchos más.
Aquí, solamente voy a tratar de focalizar los principales elementos religiosos y místicos que permean el desarrollo de toda la trama de la narración. Si nos atenemos a una de las acepciones del término misticismo, según la Real Academia Española, como: “Estado extraordinario de perfección religiosa, que consiste esencialmente en cierta unión inefable del alma con Dios por el amor, y va acompañado accidentalmente de éxtasis y revelaciones”, resulta claro que, a pesar del gran primitivismo de estos grupos sociales, o precisamente por esa razón, sus relaciones con “el mundo de los espíritus” eran fundamentales, esenciales para guiar y decidir el sentido de la mayor parte de sus acciones en todos los ámbitos de su existencia.
La jerarquía del mago o Mog-ur del clan, solamente por debajo del Jefe, podía rebasar en muchas ocasiones inclusive el poder de éste, pues sus opiniones se basaban nada menos que en un contacto directo con los espíritus. Estas entidades abstractas organizaban y daban cohesión al pequeño mundo del clan. Eran el origen, el centro y la razón de ser de todos y de todo lo existente.
La subsistencia del clan dependía totalmente de los elementos de la naturaleza circundante, es decir, de una gran variedad de especies vegetales y animales, con los cuales tenían que estar muy familiarizados. Especialmente la curandera del pequeño grupo (entre 20 y 30 individuos), quien era el tercer elemento fundamental en la vida grupal, tenía un conocimiento asombroso de las plantas, características y usos medicinales de sus raíces, tallos, hojas, flores y frutos. Era un conocimiento, más que adquirido, heredado por las mujeres de la estirpe o dinastía de curanderas, en forma de memoria atávica; un cúmulo de información al que podían asomarse y aprovechar de una manera casi automática.
Esto me hace recordar a María Sabina, curandera oaxaqueña y contemporánea nuestra, quien decía que ella podía leer en un “Gran Libro”, prácticamente la totalidad de los remedios naturales que aplicaba a sus pacientes.
Cada uno de los miembros del clan se encontraba bajo la tutela y protección de un espíritu animal, designado por el Mog-ur a los pocos días de su nacimiento. De igual manera el clan, como un todo, tenía un tótem, en este caso el Oso Cavernario, que compartía con un grupo de clanes vecinos. Solamente el mago podía establecer comunicación con el tótem grupal y sus designios u órdenes eran definitivas, inapelables, pues se basaban en los deseos de dicho espíritu. Por lo tanto, era de la máxima importancia mantener contentos a los tótems, no contradiciéndolos y actuando siempre bajo sus lineamientos o, de lo contrario, sufrir terribles consecuencias.
Bajo el predominio de un pensamiento animista, su vida era simple y tendía, sobre todo, a la satisfacción de sus necesidades más básicas. Pero al mismo tiempo la magia y sus relaciones con lo divino estaban siempre presentes.
Los rituales, las ceremonias eran sagrados y obligatorios para hombres y mujeres y los castigos para quien se apartara de las normas podían ser tan brutales como la maldición de muerte, decretada por el jefe y “ejecutada” por el Mog-ur.
Este castigo consistía en lo siguiente: una vez decidida la “muerte” de un miembro del clan, éste era totalmente ignorado por todos; se volvía inexistente, transparente a los ojos de los demás. Estaba prohibido y era penalizado verlo; realmente creían que ese cuerpo ya no existía y que sólo quedaba un espíritu maldecido, sin alma, sin sustancia (como una especie de holograma). Por supuesto que no había quien pudiera tolerar una absoluta marginación como ésta; él o ella se sentían obligados a abandonar el clan y podían llegar incluso hasta el suicidio.
A lo largo de la novela abundan ejemplos de cómo estas creencias, heredadas de generación en generación, eran sagradas respetadas por todos y determinantes en las pequeñas cosas y en los grandes sucesos de la vida de estos hombres primitivos.
Para concluir este comentario voy a hacer referencia a una ceremonia grupal, de gran belleza y profundo significado, que realizaban los hombres únicamente.
Bajo los efectos de una infusión de datura (planta medicinal y alucinógena) y con la guía del Mog-ur, apoyados por el rítmico golpeteo de sus lanzas contra el suelo, alcanzaban una especie de trance, una regresión y una comunión. Así lo describe la autora:
“En aquella noche oscura y tranquila iluminada por antiguas estrellas, unos pocos hombres experimentaron visiones imposibles de describir. No las veían, eran ellas. Experimentaban las sensaciones, veían con los ojos y recordaban los comienzos pavorosos. Desde las profundidades de sus mentes encontraban los cerebros sin desarrollar de criaturas del mar flotando en su ámbito salino y caliente. Sobrevivieron al dolor de su primer aliento de aire y se volvieron anfibios compartiendo ambos elementos, porque reverenciaban al oso cavernario. Mog-ur evocó a un mamífero primordial —el antepasado que generó a ambas especies y a muchísimas más— y fusionó la unidad de sus mentes con el principio del oso.
Entonces, recorriendo las eras, se convirtieron sucesivamente en cada uno de sus progenitores y sintieron a los que divergían hacia otras formas. Eso les dio conciencia de su relación con toda la vida que hay en la tierra, y la veneración que fomentaba inclusive respecto a los animales que mataban y consumían constituía la base del parentesco espiritual que los relacionaba con sus tótems.”
David Tena García.
28 de octubre, 2020.
Por Olivia Alejos "Oliyol".
Calaverón
Calaverita
¿Dónde está el viejo panzón?
Justo en la veredita
llevando fiesta al panteón
con bombos y panderita.
Abriendo paso al cortejo,
de familiares y amigos
que acompañan al panteón
a Yitty, Edith, Martha y a Olivia.
La Llorona y la Catrina
con lujosos vestidos
hacen referencia al dolor
y lo convierten en gran festina.
Alex, David y Germán
junto con todos los esqueletos
han hecho una gran ofrenda
que es toda una hermosura
y muy contentos de hacerla
la muestran con gran orgullo
pues ésta representa
al círculo de lectura.
Luces de vela encendidas
flores, comida y bebidas
Música, baile y poema
para festejar este gran tema.
Pan dulce, fruta, licores,
ofrecen a los dolientes
Y desde su féretro las calacas
enseñan felices los dientes.
Quiero compartir mi calavera
con el grupo de dibujo
ya que también somos miembros
y participamos en este embrujo
Hacemos hermosos cuadros
catrina, huesudo y cambujo.
Con pinturas, pincel y paleta
guiados por Zavaleta.
Amigos y compañeros,
ustedes disculpen la ofensa
de no nombrarlos a todos.
Ya saben que da pereza.
¡Jajaja! No es pereza,
es que no me sé la lista completa.
Pero con el corazón en la mano:
¡¡FELIZ DÍA DE MUERTOS!!
Queridos hermanos.
Por Edith Esquivias
Estaba la muerte en el panteón
haciendo una lista de las almas que hoy reunió.
Ella volteó, y el sillón vacío vio
le faltaba Abufive, pues allí no lo encontró.
Mientras tanto él estaba muy contento:
¡míralo! ¡míralo! con su cervecita y palomitas el muy glotón.
De reojo ella lo vio, allí estaba como una revelación.
Muy enojada había emprendido la búsqueda
y al fin llegó; y muy sentadote lo encontró.
Abufive muy cortés, la invitó a pasar.
Sin remilgos ni enfados ella muy contenta entró.
Antes de sentarse la calaca le gritó ¿qué haces aquí?
yo te estoy esperando en el panteón, para armar el reventón.
Y si quieres llevar tu televisor para que sigas de glotón.
Abufive bien listo puso sus series de acción
y entre cervecita y cervecita,
la parca a qué había ido olvidó
y así Abufive a la muerte engañó.
En previa preparación, me lleno de emoción,
pues en cada rincón siento su vibración.
Y tanto fue su interés
Que a quedarse se decidió.
Cada ocho días la liga
Para nuestro taller subían
Con entusiasmo y alegría,
Dos la conducción compartían.
Alex nunca escatimaba su trabajo diligente,
Ni Germán su memoria erudita, salpicada con humor.
La recién llegada veía
Que cada sesión era un banquete:
Libros, pelis, videos y hasta mangas había
Que todos los asistentes
Con gran deleite engullían.
Germán guiaba las discusiones
Y calmaba los arrebatos,
Con paciencia y buenas razones
A todos dejaba un sabor grato.
Y la Flaca no fallaba ni a una sola sesión.
Cosa simple no era, más bien aquello era un arte:
Llevar a un grupo tan disparejo
A trabajar con tesón y a descubrir esa parte,
De saber y riqueza interior.
Y así, Gina ya estaba en el libro número mil
De su saga favorita con el Oso Cavernario,
Mientras Yitty no paraba de leer y de anotar
Con rigor tres libros diarios y todo eso sin dormir.
Hasta que un día la Catrina
Celosa y envidiosa, nos sorprendió:
—“A estos dos los quiero pa’ mí solita”
Y ni siquiera dos veces se lo pensó.
¡Ay! Pelona malvada, por qué tuviste
Que llevarte a Alex y a Germán juntos.
Nos has dejado a todos tan tristes
¡Y eso no nos parece justo!
David Tena.
30 de Octubre, 2020.
Yunni no paraba de jugar,
Corriendo, subiendo y bajando.
Y no vió a la Huesuda llegar,
Que se la llevó bailando.
David Tena
28 octubre, 2020.
Por Edna López
La Calaca baila y baila
muy feliz en el panteón,
cuando ve a Germancito
dando clases por el zoom.
Prende su computadora
y ansiosa escucha la lección,
pero Alex enojado
no le presta su atención.
Gina, Yitty y Edith
muy buenas alumnas son
y David que es aplicado
aprende todo de un jalón.
La Calaca entusiasmada
quiere ya participar,
pero Germán y Alex
no la dejan opinar,
le dicen que no ha leído
lo que dejaron ayer,
que no sabe de política
ni tampoco del taller.
Se puso guapa y muy linda
y al diputado fue a ver,
"Ricardito" le dijo coqueta
"yo quiero leer y leer,
pero esos envidiosos
no me dejan aprender".
Yo tampoco te quiero,
le contestó Ricardito,
pues tu lugar no está aquí
sino con los difuntitos.
La Calaca dijo entonces:
"Como no entienden razones
ya no les voy a rogar,
a todos juntos y pronto
me los voy a llevar,
pero allá en el camposanto
libros no van a leer,
porque a todos los pondré
a cantar y a bailar."
Breve síntesis y opinión de lecturas de Patrick Harpur por Álex Cadena, integrante del Círculo de Lectura Doctor Germán Andrade A partir de ...