Breve síntesis y opinión de lecturas de Patrick Harpur por Álex Cadena, integrante del Círculo de Lectura Doctor Germán Andrade
A partir de lo visto en los textos de Patrick Harpur y de las exposiciones del maestro Aureliano Castillo León me llama la atención cómo pueden estrechar nuestra mente la ideologización de diversas formas de acercamiento y comprensión del mundo. Lo perniciosos que pueden ser: el humanismo, que no lo humano; el racionalismo, que no la razón; el cientificismo, que no la ciencia.
Y es que de palabras respetables se viste la falacia. Pero más que los términos, son sus significados, sus contenidos, los que son aún más engañosos al estar cubiertos del camuflaje de lo cabal y lo sensato. Así se erigen, pues, presuntuosas las respetables palabras, exhibiéndose arrogantes ante aquello que juzgan primitivo y de escaso valor: las creencias.
Sin embargo, para su desgracia, no dejan de ser santuarios.
Es así que cuando dirigimos nuestra mirada hacia estas manifestaciones modernas de la fe y por desafortunada convicción nos volvemos en sus férreos creyentes —y lo razonable se convierte irónicamente en anquilosado dogma— cerramos las ventanas hacia los otros mundos e ineludiblemente reducimos nuestro ser; comprometemos nuestra relación con la Imaginación al adquirir sus doctas ilusiones, sus "certezas"; y al gigante "no sé" lo ocultamos con torpe y triste comicidad detrás del microbio que llamamos "sé"; el pequeño ego se eleva en lo más alto y posa sus pupilas atascadas de soberbia sobre aquella inmensa marea de seres que habitan la prodigiosa jungla de los secretos y los ocultos, pero qué es una mosca para el elefante, o mejor aún para el cetáceo de las más grandes dimensiones —los nebulosos seres de la selva irán y vendrán con indiferencia ante las ridículas y rocambolescas pretensiones del pequeño altivo, aunque no faltará, tarde o temprano, que alguno haga aterrizar con divertida y singular violencia al pequeño, ya sea por mero divertimento o por mostrarle con todo propósito su verdadero lugar en el orden de las cosas, de estas cosas—.Y si bien la psique propia es infectada al aceptar alguno de los credos del "ismo" la del otro también puede ser vulnerada por el contagio de estos engañosos virus del sentido —que no son los únicos, desde luego—.
Como sea, y por lo pronto, el drama suscitado es el siguiente: el Mundo pierde un alma y al mismo tiempo la masa de los rebaños gana un espíritu.
Álex Cadena
