martes, 29 de septiembre de 2020

DESDE MI TRINCHERA

Texto participante del 1er. Concurso de Cuento Breve "Experiencias de nuestra ciudad"


Por María Edith Esquivias Carrillo

Todos los días cambian; son ligeramente diferentes a una rutina. Pero un día inesperado, sin pensarlo, mi mundo cambió y el de mucha gente sin que pudiéramos comprender cómo, en un abrir y cerrar de ojos, la llegada de un virus llamado coronavirus COVID-19 tomó el control y el poder de la humanidad completa, del planeta Tierra.

Se supone mucho de ese bicho y se sabe tan poco. Se dice que inició en China y en menos de tres meses invadió más del 70% del planeta convirtiéndose en pandemia.

En México se nos dijo que nos ponen en cuarentena en marzo (2020), estamos en septiembre y seguimos confinados; muchas cosas han pasado.

Todos los días pasan tan lentos. Amanece, anochece. Los primeros días tratando de ocuparnos en casa y luchando porque el optimismo no nos abandone. En las noticias poca información que nos anime, solo dan cifras y cifras, y yo pienso que necesitamos información que nos dé luz.

Las cifras de cuántos muertos, cuántos contagiados no es un aliciente. Las indicaciones sanitarias dicen: cubre bocas, lavado de manos y sana distancia para poder vencer el virus. Algunas personas sí hacen caso, pero otras tantas no quieren porque dicen que es mentira.

Así es como estamos, cada día que pasa más cansados y viendo cómo nuestra economía se desgasta. Me parece como un mal sueño: vivir alejados de los hijos, los padres, amigos, un beso, un abrazo cálido. Cuánta razón tiene el dicho “aprendemos a valorar cuando no lo tenemos”. Espero pronto pueda abrazar a mi mamá y hermanos.

En verdad, ver los noticieros es triste, deprimente; los hospitales llenos.

Otra cosa importante, este virus no distingue clases sociales.

Resulta muy costoso el estudio para averiguar si tienes el virus y no hay hospital; fue necesario aprender a atenderlo uno mismo, asesorado vía telefónica o whatsapp por un doctor. La atención en casa aplica remedios caseros junto a los medicamentos, mucha higiene y el aislamiento del paciente. Así lo he vivido hasta hoy.

Más de diez familiares enfermaron y dos de ellos fallecieron, perdieron la batalla.

También aprendimos a cortar cabello, pues imaginen seis meses.

Algo muy bello es que nos reencontramos. Antes con la vida tan aprisa de trabajo y compromisos casi no convivíamos; ahora compartimos los alimentos, platicamos de cosas que permiten conocernos, salimos a la azotea a tomar el fresco de la tarde o a tomar un poco de sol.

Hay cosas rescatables de cuando pasamos tiempos difíciles. No puedo olvidarme de todo lo que me ha ayudado la tecnología de las comunicaciones

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

A partir de Harpur y de Aureliano

Breve síntesis y opinión de lecturas de Patrick Harpur por Álex Cadena, integrante del Círculo de Lectura Doctor Germán Andrade A partir de ...